Evite consumir alimentos con un alto índice glicémico. Algunos ejemplos son dulces, chocolates, panes y pasteles preparados con harina blanca, bebidas azucaradas y comidas procesadas. Puede consumir lácteos, pero hágalo con moderación. Algunos estudios han mostrado que consumir un equivalente a más de un litro de leche al día podría aumentar un poco su acné.
En su alimentación, opte por una dieta mediterránea, que incluye comidas ricas en fibra, granos enteros y aceite de oliva.
Limpie su piel regularmente con el limpiador recomendado por su dermatólogo.
Use su crema hidratante recetada, porque ayudará a tolerar mejor los tratamientos indicados.
Recuerde usar su protector solar de manera frecuente.
Trate de manejar el estrés.
Evite tocar, frotar o rascar las zonas afectadas.
Consuma suficiente agua.
Evite los productos para el cuidado de la piel que contengan aceites. Estos productos pueden obstruir los poros y contribuir a la formación de acné.